LO QUE SIGNIFICÓ UN GRANO DE CAFÉ
- Marcelo R. Soza Álvarez

- 4 dic 2025
- 2 min de lectura

"No se crea hábitos se los construye"
Clotaire Rapaille Psicólogo Francés.
Construir una sociedad próspera y con un alto índice de progreso debe ser hecha inculcando educación a los más jóvenes, solo así se podrá transformar una sociedad.
Podríamos aseverar categóricamente que ningún político lee siquiera un libro por lo menos algo que cultive su educación y conocimiento, algo como la ética de Nicómaco de Aristóteles, la república de Platón, Enquiridión o el manual de Epicteto, o las obras de Marco Aurelio. Tenemos una sociedad que fue destruida desde hace siglos por caudillos que lo único que les importaba era el culto a la personalidad, no por nada tuvimos más de 190 tentativas de golpes de Estado en el país y más de 30 consolidadas, es decir, de los 200 años de existencia de Bolivia tendríamos a casi cada año una conspiración.
Bolívar y Sucre eran insignes gobernantes que sabían leer, escribir y sobre todo construir con su pensamiento una sociedad más justa, luego de ellos solo tuvimos caudillos mediocres, salvos contadas excepciones, eso trajo como resultado la desgracia que hoy vivimos. No nos gusta estudiar, pero nos gusta que nos aprueben; no nos gusta esforzarnos, pero nos gusta ser contratados con salarios altísimos, en detrimento de personas que estudian y se sacrifican para el crecimiento personal; no nos gusta leer, pero escribimos libros y así la lista de contradicciones es inmensa.
Todo esto decepciona, mientras los tira sacos se dan bien, los honestos sufren la desgracia de no serlo.
Esta es una historia para ser analizada y practicada por los gobernantes que realmente quieren transformar una sociedad de pobreza a otra de prosperidad.
Cuando la Nestlé quería vender café a los japoneses, inundaron los medios de comunicación con propaganda, pagaron miles de dólares para entrar en la cabeza de los japoneses sin ningún resultado. Ellos no percibieron que la cultura japonesa está basada en el consumo del té y no del café, esto para ellos sabía amargo.
Casi rendidos por la inefectividad de sus métodos, la Nestlé acudió como último recurso a un psicólogo de niños Clotaire Rapaille, éste les explicó que no se podía crear hábitos en las personas cuyas conductas ya estaban definidas, por el contrario, lo que se debe hacer es construir esos hábitos.
La Nestlé entendió el mensaje y comenzó a hacer caramelos, tortas y otros productos para niños con sabor a café; al cabo de cierto tiempo la memoria de esos niños fue transformándose. Ya de adultos y al recordar su infancia recurrieron al consumo café. Hoy Japón es un importante importador de ese producto y esto se debe a la comprensión de cómo funciona la mente de las personas.
Se que ustedes también recuerdan las famosas pastillas de café, aunque nuestra sociedad no necesitaba ser educada para ello, puesto que al ser un país latino, el café ya formaba parte de nuestros hábitos.
El mensaje que podemos rescatar es que nosotros como adultos, podemos construir una sociedad mejor, no para hoy, sino para un futuro próximo, es solo enfocarse en invertir más en nuestra niñez y adolescencia.
¿Queremos transformar la sociedad?
eduquémonos para bien.




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