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JUSTICIA: Resistirse a los cambios o adecuarse a nuevos rumbos

  • Foto del escritor: Marcelo R. Soza Álvarez
    Marcelo R. Soza Álvarez
  • 14 ene 2024
  • 3 min de lectura

"Una sociedad que no cambia sus estructuras conforme el mundo avanza, está predestinada a perecer"

La época antigua no siempre fue fácil sin los avances que conocemos actualmente, imagínense tener que sumar o restar números romanos 3837 menos 2697 sería más o menos así:

MMMDCCCXXXVII - MMDCXCVII = MCXL


Esa fue la triste realidad vivida en la época medieval, antes de que un matemático y visionario italiano llamado Fibonacci organizará una nueva forma de obtener resultados menos complicados a través de la introducción de los números Arábigos. En realidad, es forma de utilizar los números arábigos nació en la India y fue compilado por Al Juarismi un estudioso persa.


Bien, como en todo comienzo es siempre difícil de aceptarlo y más aún si algo es novedoso y desconocido para la mayoría de las personas, además de pensar que, en esa época sobre dominio eclesiástico, significó la prohibición de ideas que no se adecuaban a la doctrina de la iglesia sino pensemos sobre el juicio contra Galileo Galiley por ir contra ese pensamiento ortodoxo.


Con todo esto aquello, no era raro que al principio existiera una desconfianza entre los europeos y en especial dentro de la clase comerciante sobre el nuevo método de hacer cuentas. Ellos pensaban que iban a ser engañados, al final, se acostumbraron a los beneficios y el tiempo que significó aplicar el nuevo método que perdura hasta ahora.


Eso me trae a la mente lo que ocurre actualmente con la crisis del poder judicial en el País, los parlamentarios y demás personas que de cierta forma tienen la posibilidad de cambiar el estado actual de cosas, no perciben que se requiere cambios radicales para independizar la justicia, por el contrario, insisten con el mismo método vetusto y anticuado de preselección y selección de magistrados que se constituyó en una verdadera fuente de compadrerío para los que eventualmente llegan a ocupar la más alta magistratura del poder judicial o como dice un viejo adagio “sólo los que tienen padrino se bautizan”.


Además, el viejo sistema impide a las personas que quieran postularse a un cargo cualquiera sea éste, al colocarles trabas absurdas desde un principio, lo que significa pasar por la tortuoso camino de erogación de gastos que representan el obtener una serie de certificados que, para empezar, no debería costarle nada al usuario (Porque la administración pública está al servicio del ciudadano). Sin embargo, el que quiere postularse necesariamente debe erogar dineros en la obtención de certificados sin tener la absoluta certeza de que va a ser electo (es como jugar a la lotería, gastar sin tener la certeza de que ganará el premio).


Esto atenta el derecho al acceso a la función pública, porque no trata con igualdad a todos los que quieren ser candidatos, por el contrario, sólo les colocan una barrera para impedirles el paso, cuando en realidad debería ser lo contrario, es decir, una vez pre seleccionado, recién exigirle esos requisitos, y si no los cumple, habilitar al subsiguiente en la lista y así sucesivamente.


Otro problema de los tantos que existe, en el antiguo y caduco sistema de preselección y selección es que NADIE RESPETA EL ORDEN DE CALIFICACIÓN, al final quienes son preseleccionados como ya se manifestó, son los que tienen algún padrino por ahí, y no importa que sea el último de la lista, al final tendrá fiesta agua bendita y hasta tarjetas de invitación a diferencia de los que teniendo méritos y conocimiento quedan relegados por esa injusticia llamada PADRINAZGO.


Es ese método que insisten a seguir aplicándolo sin considerar que con eso se hiere el derecho a la dignidad humana, puesto que se somete a la persona a un vejamen público al tener que buscar amigos que coloque su nombre dentro de los elegidos, los coloca en desigualdad por falta de transparencia.


Retomando la historia de Fibonacci y los que fueron los precursores de la introducción de los números arábigos en la vieja Europa, inicialmente recibieron el rechazo de una sociedad acostumbrada a lo vetusto e improductivo método que hacía más tedioso y complicado las ecuaciones matemáticas. Al final éste se impuso porque el mundo está en un constante cambio y una sociedad que no cambia está destinada a perecer.


Mantengo la idea que, para cambiar la justicia necesitamos de una REFORMA PARCIAL A LA CONSTITUCIÓN eso es más simple de resolver, pero al parecer, nadie quiere afrontar los nuevos desafíos que significa el haber ingresado a la era cibernética y se empecinan en mantener el viejo sistema corrupto de preselección.


El que escribe es un simple ciudadano que intenta hacer pensar a la sociedad que debemos cambiar antes de perecer.  

 
 
 

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Marcelo

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