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EL INVISIBLE CORDON UMBILICAL DEL MACHISMO

  • Foto del escritor: Marcelo R. Soza Álvarez
    Marcelo R. Soza Álvarez
  • 7 mar 2021
  • 13 min de lectura

Actualizado: 11 oct 2025


Desde el momento mismo en que comiencen a ser iguales, serán superiores (Marco Porcio Catón)”.

En este artículo pretendo hacer conocer el largo camino tortuoso que significa para las mujeres el querer cortar el cordón umbilical paternalista de un sistema social pre ordenado, donde el hombre siempre fue el dominante en una sociedad evolutiva, situación ésta que aún persiste y está latente en los días actuales.

Pese a la igualdad que deberíamos tener todos los seres humanos, situación dada por el derecho natural, esta igualdad no siempre fue asumida por los miembros de una sociedad, de cierta forma, la ley del más fuerte o del que mantenía una hegemonía dentro de la esfera social, se impuso en distintas épocas. Si nos trasladamos en el tiempo observaremos que, son las constantes guerras por el control de territorios o lugares de abastecimiento de alimentos reinaba en los primordios de la civilización, y en esa pugna de poder, la mujer casi siempre quedaba en un segundo plano.

Para comprender mejor todo este proceso de dependencia, debemos necesariamente remontarnos a lo que probablemente fue el origen de toda esa situación a más de 100.000 años; es decir, donde nuestra especie (homo sapiens) vagaba aún por las praderas y selvas de África en busca de frutos y otros alimentos que le eran proporcionados a través de la caza y la pesca; durante esa travesía nómada, los humanos necesitaban protegerse de las inclemencias del tiempo, además de los peligros que significaba estar a la intemperie, en ese recorrido trashumante las cuevas o cavernas, constituían los lugares más propicios para cobijarse y aproximar los lazos sociales.

El filósofo Israelí Y.N. Harari, plantea la siguiente hipótesis sobre el porqué la mujer llegó a subordinarse al sexo masculino, y explica lo siguiente: Las mujeres después del alumbramiento, quedaban débiles y desprotegidas, con dificultad de buscar sus propios alimentos y por ende de trasladarse en la travesía con otros humanos; en ese recorrido generalmente nuestros ancestros cubrían grandes distancias en busca de alimentos. La forma más segura de hacerlo era en grupo, para protegerse incluso de otros humanos que eventualmente se cruzaban por su camino.

Con el nacimiento de los hijos, la tarea para la mujer le era más difícil, y seguir a los humanos en esas condiciones le era casi imposible sin cualquier ayuda, es ahí donde se cree que aparece un primer momento de dependencia, por esa necesidad de protección de ella y su descendencia, esa información genética de dependencia, fue transmitida de generación en generación hasta nuestros días.

Esta hipótesis tiene mucho sentido con la realidad, si analizamos el mundo animal, percibiremos que, en la mayoría de las especies, son las madres las que protegen a sus crías después del alumbramiento, ellas proveen el alimento y el cuidado, en rarísimos casos, es el macho quien lo hace hasta que la hembra pueda hacerlo por sí misma, esta asistencia a sus crías se da por un principio de sobrevivencia de la propia especie.

Ingresar a discutir sobre la situación de la mujer durante el curso de la existencia humana resulta no muy complejo si lo analizamos desde la óptica de la esencia ontológica del ser humano, percibiremos que ambos están provistos de derechos y deberes, creados a lo largo del tiempo para una mejor convivencia social. Estos subjetivismos nacidos de la mente humana buscaba igualdad entre sus pares, sin embargo estos dictámenes nunca fueron favorables a la mujer, esas reglas de conducta creadas a través de la cultura, religión, posición social, o cualquier otro aspecto subjetivo, permita mantener el control y el orden de convivencia social; todo ello, siempre denotó una gradación entre hombre y mujer en el que la mujer ocupaba un espacio inferior; ni que decir de los esclavos hace menos de 200 años (siglo XIX), recién recién tuvieron algunos derechos reconocidos, Esa marca notoria entre la mujer libre y la mujer esclava era recurrente puesto que además de sufrir la imposición de sus “amos”, tenía que soportar la imposición de los demás esclavos hombres, generándole con eso una doble victimización.

Durante la antigüedad y después de haberse formado las primeras sociedades a más de 12 mil años aproximadamente, la agricultura pasó a ser la fuente de recursos de subsistencia del hombre, a partir de ahí nos anclamos en la tierra, sembramos nuestra comida, domesticamos algunos animales, fortalecimos más aún nuestros lazos sociales, construimos villas, aldeas, ciudades y metrópolis, en todas esas fases evolutivas de la sociedad las mujeres, eran tratadas como objetos sin derechos, avocadas al cuidado de la casa mientras los hombres desenvolvían sus actividades en la guerra o las que derivasen de ella, eso tal vez por esa información genética a la que me referí inicialmente.

Con el transcurrir del tiempo, en algunas culturas ya se avizoran ciertas participaciones de las mujeres en cuestiones políticas; ello, generalmente derivaba de privilegios de casta, o sucesión hereditaria de mando. En la época citada aparecían esporádicamente gobernantes mujeres, porque en ese periodo, no era la voluntad del pueblo el elegir a sus gobernantes, sino del rey o soberano quien era el que imponía las distintas formas de poder.

En la Historia de la humanidad, se tiene conocimiento sobre la primera gobernante mujer en el mundo antiguo, hablamos de la reina Hatshepsut, que estuvo al mando de Egipto durante los años 3.100 Antes de Cristo aproximadamente, o la reina Zabibeh de los Aribi (Árabes), que gobernó una tribu nómada desde el año 738 al 733 antes de Cristo, después de ella existieron muchas otras mujeres que gobernaron algunos pueblos, tal vez la más conocida de todas sea Cleopatra cuya ascendencia griega y macedonia, hizo que gobernara Egipto año 51 A.C. En todas estas situaciones de reinado, fueron asumidas no por una elección sino por selección, porque en esa época como ya me referí, no existía aún las democracias como las conocemos ahora, ni se pensaba en el voto universal, sino que se tenía la creencia de que los gobernantes eran designados por los dioses, de acuerdo a la religión que profesaban.

Tanto en las sociedades griega o romana dentro del mundo occidental, las mujeres eran vistas como objetos, sin ningún derecho, esa práctica no es ajena a las otras culturas orientales de la China o la India, por ejemplo, o las primeras civilizaciones instaladas en la Mesopotamia como los sumerios, babilonios, persas, etc.

Esa conexión de dominación masculina desde sus orígenes, siempre fue una regla que difícilmente las mujeres podrían ultrapasar.

Pese a ese sometimiento patriarcal, hubo algunas épocas interesantes dentro de nuestra historia que vincularon a las mujeres como actrices principales de algunos eventos políticos importantes, esto no era nada común, sin embargo, analizarlo es de mucha importancia para comprender como surgieron los primeros gritos libertarios femeninos, para consolidar una relativa igualdad.

En la antigua Roma según el historiador Tito Livio, en el año 195 antes de Cristo se desató una protesta femenina para la abrogación (anulación) de la LEY OPIA o “Lex Oppia” en latín, esta ley prohibía a las mujeres de la clase social alta, que anduviesen ostentando por las calles de Roma exhibiendo sus joyas, alhajas, vestimentas y carruajes como demostración de su status social, toda la riqueza que exhibían, generalmente provenían de los trofeos de guerras o concesiones que sus esposos conseguían en retribución por servicios prestados al imperio.

Esa ley tuvo su origen durante la segunda guerra púnica entre Roma y Cartago por el control comercial, los gobernantes necesitaban dinero para mantener a sus soldados y pagar los gastos que generaba ese conflicto, la clase privilegiada de Roma tuvo que entregar algunas pertenencias como oro, joyas y objetos valiosos para cubrir esos gastos; inclusive las mujeres que posteriormente protestaron, tuvieron que deshacerse de algunas riquezas que poseían, todo en nombre de la guerra.

De cierta forma esa ley tenía sentido, puesto que la situación del pueblo romano en esa época, no era favorable, era el propio pueblo el que soportaban los desastres que causaba la contienda bélica, entonces no era justo que mientras esa clase social (plebe), pasaban hambre y necesidad, las mujeres de status social más elevado dentro de ellas las esposas de cónsules, pretores, magistrados, etc. salgan por las calles de Roma demostrando su riqueza.

Luego de concluida la guerra, y algunos años después, la ley Oppia seguía vigente. Las mujeres privilegiadas por su estatus social, viéndose afectadas por esa imposición legal que ya no tenía ningun sentido; cansadas de esta prohibición, decidieron reunirse en las calles pidiendo para que ella sea abrogada. Mujeres de todos los lugares llegaban a Roma para presionar a las autoridades y a los cónsules para que se les restituya sus derechos. En ese ínterin de protestas publicas, las mujeres interpelaban a las autoridades en plena vía pública exigiéndoles la anulación de esa ley que ellas la consideraban injusta. Frente a tanta presión y descontrol que se vivía en ese momento uno de los cónsules: Marco Porcio Catón, conocido por su gran elocuencia, opositor a la abrogación de la ley, expresó un discurso público diciendo:

“Si cada uno de nosotros, Quirites, hubiese aprendido a mantener nuestros derechos y dignidad de marido frente a la propia esposa, tendríamos menos problemas con las mujeres en su conjunto; ahora, nuestra libertad, vencida en casa por la insubordinación de la mujer, es machacada y pisoteada incluso aquí en el foro, y como no fuimos capaces de controlarlas individualmente, nos aterrorizan todas a la vez”


En otra parte del extenso texto dice lo siguiente:

“Desde el momento mismo en que comiencen a ser iguales, serán superiores”.


Ese extracto del discurso muestra el pensamiento dominante de la época, una mujer subordinada a la protección del padre o del esposo, donde su voz raramente era escuchada como en este caso, ellas tuvieron que necesariamente unirse, para poder presionar a que esa ley sea anulada; al final de esa sesión, pese a la oposición de varios cónsules, y para felicidad de ellas la ley Oppia fue derogada restituyéndose los antiguos privilegios.

Aunque el objetivo haya sido banal, debemos considerar que esa unidad, tuvo un efecto positivo para ellas, y tal vez ese hecho podría considerarse como el inicio de la llama del feminismo.

Podemos referirnos a muchos acontecimientos históricos, en el que las mujeres dejaron su huella; sin embargo, también nos vemos cohibidos de conocer más a profundad otras acciones de mujeres que sobresalieron en las distintas sociedades; esto se debe a, la escasa historiografía sobre la materia, porque como narré anteriormente las mujeres no contaban con derechos y los que escribían la historia eran en su mayoría, sino todos, hombres.

En una época mas reciente, los reinados prevalecieron desde el establecimiento de las sociedades y se mantuvieron en el mundo durante muchos milenios, hasta la aprobación de la Constitución de Virginia, el 29 de junio de 1776 que marcó el inicio de las repúblicas democráticas contraponiéndose a las monarquías europeas, esto fue consolidado años después por la revolución francesa en 1789, estableciéndose con estos acontecimientos la consolidación de las repúblicas y los sistemas presidencialistas como lo conocemos hoy, con la elección de los gobernantes a cargo del pueblo.

Ya en épocas actuales con la consolidación de las repúblicas como forma de gobierno, hubo muchas mujeres que se destacaron en varias áreas del conocimiento humano, en este proceso evolutivo, podemos citar a la polaca naturalizada francesa Marie Curie, quien ganó el premio nobel de química y física en las primeras décadas del siglo XX, por sus valiosas investigaciones sobre radioactividad y otras áreas de la ciencia.

Otros ejemplos de mujeres que sobresalieron en la sociedad fue la activista ROSA PARKS, una mujer negra de los Estados Unidos que luchó contra la desigualdad racial y lel cumplimiento de los derechos civiles junto a Martin Luther King. Otro ejemplo de mujer tenemos a la Filósofa Hannah Arendt, que tuvo que huir del infierno nazista para salvar su vida, llegando a escribir varios libros que son referentes en la política moderna.

A partir de todos esos acontecimientos y de búsqueda de justicia e igualdad jurídica entre hombre y mujer, comenzaron a surgir distintas voces buscando un trato igualitario dentro del aspecto laboral, social y político, no hasta muy poco tiempo era prohibido que las mujeres ingresen a una universidad, o que compartan los mismos fueros de poder político, porque el votar le era prohibido y peor aún ser electa.

Tuvieron que pasar miles de años para que ellas vayan consolidando ciertos derechos, son apenas menos de 80 años en el que se aprobó el voto femenino y el espacio de tiempo es aún más reducido, cuando hablamos de ejercicio de poder político mediante elección, en este caso son menos de 50 años en el que las mujeres pasaron de votantes a ser electas en las funciones públicas del Estado.

Para que toda esa transformación sea alcanzada, se necesitó de la lucha incansable de mujeres que buscaban una verdadera isonomía fáctica que debería proporcionar la ley entre hombres y mujeres, porque si bien las constituciones en el mundo moderno proporcionaba ese derecho, ello no siempre era cumplido. Esa igualdad era sesgada, beneficiando solo ciudadanos o personas europeizadas en un primer momento, como se demostró a lo largo de la historia; un claro ejemplo de ello, fue los Estados Unidos; inclusive ahondando mas el asunto podemos percibir que dentro de esa fractura social perniciosa, habia divisiones entre ellos mismos, puesto que para ejercer ciertos derechos especialmente los políticos, se debía poseer una cantidad de bienes o recursos económicos. Ni que pensar en los derechos de las mujeres ellas, no ingresaban a ese campo de protección jurídica; además de eso debemos pensar también que esa estructura discriminatoria hacia las mujeres en general, era replicada a veces por las propias mujeres de posición social elevada, hacia otras mujeres menos favorecidas socialmente como negras, criollas e indígenas. Toda esa cultura discriminatoria repercutió bastante en los estratos sociales modernos donde la mujer aun continúa siendo vista como un objeto, La Feminista Betty Friedan en su libro “The Feminine Mystique” develó los problemas que atraviesan las sociedades modernas manifestando que no se podía ignorar las voces silenciosas de las mujeres, resumiendo esa expression, en la siguiente frase: “quiero algo mas que mi marido, mis hijos o mi casa”.

Si bien nos descolonizamos a medias de la estructura de poder político que significó el dominio de las potencias extranjeras que llegaron a américa; sin embargo, aún vivimos colonizados por la estructura de poder hegemónico de las potencias globales, que crearon una especie de dependencia patológica, ni que decir sobre la mujer que es motivo de este artículo, en el sistema patriarcal en el que vivimos, ellas aún luchan para liberarse del machismo enfermizo que domina las mentes de la sociedad, producto de costumbre, transmitida desde nuestros ancestros, eso no cambió con la llegada de Colón a América, esa mentalidad ya estaba enraizada en las estructuras de poder de los pueblos americanos.

A principios del siglo XX el voto femenino aún no era reconocido universalmente, esto era solo privativo de algunas clases, fue en Australia en 1902 donde se instituyó el voto universal por primera vez incluyendo dentro de esa modalidad el voto femenino. Ya en una época más tardía en américa el primer voto femenino fue realizado en Ecuador en la década de los años 20 en el que la Dra. Matilde Hidalgo fue la primera mujer en Latinoamérica en emitir su voto; en Bolivia, el voto universal y por ende el voto femenino se dio después de la revolución de 1952, esto como consecuencia de una corriente global que comenzaba a pedir mayores derechos para las mujeres como condición del multilateralismo en un mundo estructurado en ese sentido.

Nuestro país fue uno de los primeros en tener una mujer como presidente dentro del continente americano después de la Argentina; Lidia Gueiler Tejada, aunque no fue electa por el voto directo, ella fue la mujer que supo enfrentar una época siniestra de nuestra historia, como fue la dictadura militar que se incrustó en Bolivia al igual que en el resto de América latina. Ella llegó a la presidencia como producto de un vacío de poder. Gueiler fue la mujer que dio visibilidad política a las demás mujeres en Bolivia, a partir de ese momento aparecieron muchas otras en la arena política, como Domitila Chungara por ejemplo, que fue candidata a presidente del país, rompiendo ese mito patriarcal arraigado en nuestra sociedad.

Actualmente el espacio que se le da a las mujeres en nuestro país es mayor, tuvieron que pasar muchos años para que ese significativo avance se consolide; El otorgarle a la mujer el acceso al 50% de los cargos electivos en la Asamblea legislativa, asambleas departamentales, municipales, etc. Fue un cambio muy saludable para nuestra democracia, es algo que debemos reconocer en estos últimos años; reconocer el trabajo gestado por mujeres que a través de organizaciones internacionales, presionaron a los gobiernos para avanzar dentro de esa área; sin embargo, no solo es otorgar cuotas de poder igualitarias a las mujeres; el problema está en las propias estructuras de poder patriarcal que aún se niegan a aceptar que el mundo cambió, y que la forma de ver nuestra sociedad es distinta a la de hace 10 o 20 años atrás. Actualmente son más mujeres que hombres las que pisan esta tierra, entonces la formalidad en la ley no basta para conseguir una verdadera igualdad política entre ambos sexos.

Aún podemos percibir que existe una especie de cordón umbilical invisible que sostiene a la mujer del hombre y eso hace que no se pueda liberar de la mentalidad machista que existe en nuestra sociedad. Los líderes políticos (que en su gran mayoría carecen de instrucción, o si la tienen carecen de sentido común), insisten en utilizar el famoso “dedazo” para otorgarle algún acceso a la mujer en los cargos públicos, donde la capacidad de ellas se ve avasallada por un preconcepto enraizado a la obediencia. Tuvimos recientemente una muestra de esta sumisión, con la presidente interina J. Añez el 2019, ella fue cercada por inescrupulosos que se dedicaron a saquear las arcas del estado, para luego el producto de esa corrupción, disfrutarlo en otros países, la eterna cadena de maldición, depravacióny corrupción que nos persigue como pueblo.

Ella solo recibía órdenes de lo que debía o no debía hacer en la administración del Estado, claro a cambio de algunas liberalidades. Esa es una pequeña muestra de dependencia hacia las estructuras de poder machista, Añez se dejó absorber por esa estructura, donde los beneficiados fue una minúscula casta misógina.

Tenemos en el país mujeres muy competentes, que son un ejemplo en las áreas en las que se encuentran, pese a las dificultades que significa ser mujer en una sociedad aún conservadora.

La lucha continuará hasta que la mentalidad patológica cambie y podamos convivir en igualdad de condiciones entre ambos sexos, despojándonos de nuestros prejuicios; ellos solo se puede alcanzar con las armas que nos proporciona la educación.

Las mujeres en el país son la mayoría electoral, sin embargo, esto parece no tener ningún efecto significativo, puesto que ese cordón umbilical invisible que las ata al sistema machista de partidos políticos o a los dueños de esas organizaciones aún controlan las voluntades de ellas.

Podemos percibir que ellas son utilizadas como relleno en las listas de candidatos a cualquier cargo electivo (por obligación Constitucional y no por voluntad partidaria), se puede percibir que no se les da el valor que les corresponde de acuerdo a sus capacidades, a no ser que sea amiga de las elites o amiga de alguien con influencia política, caso contrario para ella no existe la más mínima posibilidad, de sobresalir por méritos propios.

Todavía hay mucho que construir, pasaron 46 años desde que se organizó la primera conferencia mundial de la mujer en el año de 1975 en la ciudad de Mexico, allí se declaró el día internacional de la mujer, a partir de esa conjunción y de manera paulatina los estados comenzaron a regañadientes a otorgar derechos políticos más inclusivos a la mujer.

Por último, es necesario buscar dentro de ese contexto la excelencia y capacidad para afrontar los problemas que actualmente adolece nuestra sociedad, así tal vez podamos repetir una historia reciente de un país lejano del océano índico llamado Sri Lanka o Ceilán, donde el 21 de julio de 1960, Sirima Bandaranaike se convertía en la primera mujer en el mundo en ser elegida como jefe de Estado al frente de un gobierno.


BIBLIOGRAFIA

EPH 'AL, ISRAEL, THE ANCIENT ARABS Nomads on the Borders of the Fertile Crescent 9th-5th Centuries B. C. pag. 82 y 83

LIVIO, TITO, Historia de Roma desde su fundación LIBRO XXXIV pag. 221 a 223

Harary Yubal Noah “sapiens uma breve historia de la humanidad”

Friedan B. The Feminine Mystique.


 
 
 

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Marcelo

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