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EL BLOQUEO A VENEZUELA: COMO PERCIBEN LAS TEORíAS DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

  • Foto del escritor: Marcelo R. Soza Álvarez
    Marcelo R. Soza Álvarez
  • 25 ago 2025
  • 4 min de lectura

Rememorar la historia, nos hará ver que no es la primera vez que Venezuela sufre un bloqueo de esa naturaleza, aunque los motivos sean distintos las consecuencias pueden ser estudiadas de manera similar.

El Bloqueo Naval de Venezuela de 1902-1903 fue un evento clave en la historia diplomática de América Latina, que puso a prueba la Doctrina Monroe y dio origen a la Doctrina Drago. Hoy Venezuela sufre otro bloqueo, esta vez por causas vinculadas al tráfico de drogas que sería considerado como actos terroristas y su tratamiento a esos grupos, debería ser similar como si se tratara de Al-Qaeda Hamas o Hezbollah  


El Bloqueo de 1902-1903 y la Doctrina Monroe


A principios del siglo XX, Venezuela, bajo la presidencia de Cipriano Castro, se había endeudado significativamente con potencias europeas esto por las convulsiones internas que hubo en ese país causando perjuicio económico a ciudadanos de los países que posteriormente concordaron en realizar un bloqueo conjunto.

El no pago de la deuda llevó a Alemania, el Reino Unido e Italia a imponer un bloqueo naval en diciembre de 1902, capturando buques de guerra venezolanos y bombardeando los puertos de La Guaira y Puerto Cabello. Estos países en la época ejercían un poder significativo en el escenario internacional

Este acto de fuerza amenazaba la premisa de la Doctrina Monroe, que había sido declarada por el presidente James Monroe en 1823. La doctrina establecía que cualquier intervención de potencias europeas en los asuntos de las naciones americanas sería vista como un acto hostil contra Estados Unidos. El presidente Theodore Roosevelt temió que la intervención europea pudiera derivar en una ocupación territorial, lo que violaría directamente la Doctrina Monroe. Ante esta situación, Estados Unidos intervino como mediador.

La mediación estadounidense culminó en el Protocolo de Washington de 1903, que puso fin al bloqueo. Venezuela se comprometió a pagar sus deudas, y se estableció un arbitraje internacional para resolver las reclamaciones. Este episodio no solo reforzó la influencia de Estados Unidos en la región, sino que también sentó las bases para la posterior adición del Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe en 1904, que justificaba la intervención estadounidense en América Latina en casos de "mala conducta crónica" para evitar la intervención europea.


El Nacimiento de la Doctrina Drago


Como consecuencia de esta situación que ponía en peligro a otros países, el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Luis María Drago escribió una nota al gobierno de los Estados Unidos en la que sostenía que el cobro compulsivo de la deuda pública por la fuerza por parte de un estado extranjero no era lícito. Esta posición, conocida como la Doctrina Drago, se basaba en el principio de que la deuda no puede ser una causa o justificación para una intervención militar o una ocupación de territorio. Ella buscaba limitar el poder de las naciones acreedoras y proteger la soberanía de los países deudores en el hemisferio. La doctrina fue un intento de complementar y, en cierta medida, oponerse a la interpretación intervencionista que se le estaba dando a la Doctrina Monroe. Al final la Doctrina Drago fue adoptada por varios países latinoamericanos y se consideró un hito en la historia diplomática argentina, teniendo en cuenta además que en 1907[1], este principio fue incluido en el Convenio relativo a la limitación del empleo de la fuerza para el cobro de deudas contractuales, aprobado en la II Conferencia de Paz de La Haya en octubre de ese año


Bloqueo Naval de 2025 Realismo vs. Idealismo


Más de un siglo después, en 2025, Estados Unidos desplegó una fuerza naval en el Caribe, cerca de las costas de Venezuela, bajo el argumento de combatir el narcotráfico y al Cartel de los Soles cuyo líder según fuentes norteamericanas, sería el actual presidente Nicolás Maduro cuya cabeza tiene un precio de 50 millones de dólares.

A diferencia del bloqueo de 1902, este último bloqueo no es una acción para cobrar deudas, sino una "operación antinarcóticos". Este evento puede ser analizado a través de las lentes de dos teorías de las relaciones internacionales.


Teoría realista y neorrealista de las relaciones internacionales: argumentarían que los Estados actúan principalmente por su propio interés nacional, buscando aumentar su poder y seguridad en un sistema internacional anárquico. Desde esta perspectiva, la operación naval de 2025 no sería solo una lucha contra las drogas. Autores realistas como Carr o Hans Morgenthau podrían decir que la acción de Estados Unidos es un movimiento estratégico para presionar a un régimen que considera hostil y reafirmar su hegemonía en la región. El narcotráfico sería un pretexto para ejercer influencia y control geopolítico. Los realistas y neorrealistas ven el derecho internacional como un mero instrumento del poder, que los Estados usan cuando les conviene y desobedecen cuando no.


Para la Teoría Idealista, según lo que podrían argumentar autores como W. Wilson, R. Keohane o J. Nye (debate neo- neo) sería que las relaciones internacionales pueden ser guiadas por principios morales, leyes y la cooperación entre Estados, puesto que ellos abogan por la creación de instituciones y normas que regulen el comportamiento de los países para alcanzar la paz y la seguridad colectiva. Un idealista podría ver la operación de 2025 como una iniciativa legítima para combatir un problema global, el narcotráfico, en el marco de la cooperación internacional. Sin embargo, la acción unilateral podría ser criticada por no seguir los canales multilaterales del derecho internacional, lo que debilita el orden jurídico global. La perspectiva idealista esperaría que la solución al problema del narcotráfico se encuentre a través de organizaciones como las Naciones Unidas, y no mediante la exhibición de fuerza militar.

A todo esto, se puede percibir que los organismos internacionales (OIs) no están cumpliendo su misión fundamental, un claro ejemplo de esa incapacidad se la puede percibir con lo que está ocurriendo con la guerra entre Rusia y Ucrania o el conflicto en la franja de Gaza y otros conflictos en África. La ONU no ha podido proporcionar hasta ahora una solución real a esos problemas, solo emitió pronunciamientos que al final, no tienen oídos receptores.

Ambos eventos, a más de un siglo de distancia, ilustran la compleja dinámica del poder, la soberanía y el derecho en las relaciones internacionales de América Latina.

 


 

 
 
 

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Marcelo

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